Este fin de semana, entre el 14 y 16 de febrero, se celebra la Conferencia de Seguridad de Múnich. La edición de 2025 cobra una relevancia especial debido a la irrupción de Trump en las negociaciones.
El Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio ha señalado que la guerra de Rusia contra Ucrania será el tema central y se señala la posibilidad de visitas a Kiev de cargos importantes de EEUU (el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el negociador Keith Kellogg) en las próximas fechas.
Los dos puntos de discusión claves de la Conferencia de Seguridad de Múnich serán: (1) las condiciones para un posible alto el fuego entre Ucrania y Rusia, y (2) el aumento del gasto en defensa de los aliados de la OTAN.
El ruido en torno al avance de las negociaciones ha ido aumentando y la información es muy ambigua. Los posibles puntos de acuerdo serían: (1) la creación de una zona desmilitarizada, (2) la no entrada de Ucrania en la OTAN, aunque con acuerdo de defensa para garantizar su soberanía con las “tierras raras” como contrapartida y, (3) la participación de la UE en la reconstrucción y la compra de material de defensa a EEUU.
Las expectativas para un acuerdo comienzan a ser altas
Los mercados están reaccionando al calor de las noticias. El rublo se ha apreciado más de un 5% frente al euro en la última semana y cerca del 20% desde que comenzó el año.
Por otro lado, los índices creados por bancos de inversión como UBS compuestos por compañías que podrían beneficiarse de una reconstrucción de Ucrania están experimentando fuertes subidas (según GMF, un plan Marshall de reconstrucción de Ucrania podría ascender a 486MM de USD).
También suben con fuerza los índices bursátiles de países vecinos como Polonia (Polonia 20 avanza un 5% en la semana) y de aquellos construidos con empresas con sede social o exposición a Ucrania; el WIG Ukraine avanza más de un 15% en la semana y más de un 50% en lo que va de año.
El gasto en defensa se plantea como condición necesaria para garantizar la paz
La otra pata de la Conferencia de seguridad de Múnich es el aumento del gasto en defensa que se plantea como una condición necesaria para garantizar la paz. En este punto, la administración Trump está presionando para que los países de la OTAN aumenten el gasto en defensa hasta el 5% del PIB (el compromiso actual era de un 2% del PIB).
En este entorno, el activo que podría salir peor parado serían los bonos. Si tienen éxito las presiones para que el aumente el gasto en defensa, bien por encima del 2% del PIB en los países de la OTAN, el déficit público volvería a incrementar. En este sentido la UE está debatiendo la posibilidad de que determinado gasto en defensa no entre a formar parte de los cálculos para cumplir con el pacto de estabilidad.
Evolución desde 2017 hasta la actualidad del iShares US Aerospace & Defense ETF y del PowerShares Aerospace & Defense Portfolio, gráfico de NextGeneration a 14/02/25
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